Hoy el mundo sucumbe ante la gran disyuntiva de querer ser uno solo con el universo y sin embargo pareciera ser que habita en el, el profundo abismo de la soledad, cuanto se sufre, cuanta angustia genera el sentimiento de vacío, el sentimiento de estar en un profundo momento permanente de una soledad lacerante y destructiva. Ciertamente el concepto de soledad es difuso, y se confunde constantemente con lo que debiera ser la soledad, es decir, una se define como el profundo momento creativo transformante y vinculador que nos lleva a contactar con nosotros mismos y a descifrar las claves del universo, a su vez, el individuo considera a la soledad como ese estado de vacío profundo, de sin-sentido de la existencia y que suele ser verdaderamente lacerante, destructivo y que nos lleva a descubrir las incoherencias de la vida, pareciera un estado paralizado en la existencia humana donde se encuentra el centro del individuo por un vacío y una incapacidad de evolucionar.
Este segundo estado se relaciona constantemente por la relación con otras personas. Lo que hoy nos atañe es este segundo estado que no es sano en ningún momento para la edificación del ser, la soledad se denomina hoy la enfermedad de la humanidad entera porque pareciera que cada quien encerrado en sí mismo se auto-confiere el poder de paralizarse y de no abrirse al vinculo con otros individuos. Verdaderamente trae dolor congoja sin-sentido, pero esta soledad se vincula únicamente con una visión errónea de la vida, porque, cuantos hay en medio de toda la humanidad se perciben solos y muy pocos aun en la inmensa soledad del interior del individuo se sienten vinculados con los demás.
Hemos hablado anteriormente de esa visión no adecuada por eso hoy a todos aquellos que sientan la soledad en su corazón es momento de alegrarlos de hacerlos participes de la vida porque aun aquel que se vincula con otro individuo, se vincula con la creación y con el ser superior, no puede sentir ese vacío o esa soledad en su interior, aquellos que colocan sus manos sobre sus semejantes coloquen sus manos sobre cualquier individuo que requiera su auténtica colaboración, ya sea en presencia física o a distancia. Trácese el siguiente movimiento, dos semicírculos convexos, cóncavos hacia afuera y luego trácese sobre la cabeza y tres semicírculos cóncavos, es decir una esfera en el pecho y otra vez tres semicírculos cóncavos hacia afuera convexos sobre el vientre, rito perfecto de amor para que el corazón del que sufre se llene de la bendita presencia de lo alto para que aquel que se sienta solo comparta las mieles de la alegría del amor y de la paz, porque sólo así tendrá la posibilidad de centrarse con él
mismo, con los demás, con la creación, y así desaparecerá ese doloroso sentimiento de no estar unido a lo que existe.
El ser humano cree y siente que conquistando, teniendo el poder sobre los demás y la creación, llenará ese profundo vacío, pero cuán equivocados están porque el vacío sólo se llena con la fuerza de lo alto y desde ahí se extiende para que todo se llene.
Ante el primer concepto, que acaso el individuo no requiere encontrarse con esa soledad profunda consigo mismo para poder hablar con su propio espíritu y desde ahí con toda la creación universal, de esta forma se comunica con todo aquello que verdaderamente es poder.
Hoy manifiéstese esto que se ha dicho, trácense los círculos en las personas y díganles: "Ya es tiempo de detener ese sentimiento de soledad maligna que todo lo corroe y destruye, es tiempo de unificarse en el interior y desde allí ser participes de la creación perfecta, y ser participes de la vinculación con la creación"
Dígase a los cuatro senderos: "La vida se manifiesta hoy benévola, noble, generosa, participe, sequemos las lagrimas, enjuguemos las lagrimas, sequémoslas con el paño sagrado del amor".
Digamos a los corazones lastimados: "No es tiempo de llorar, es tiempo de elevarnos unos y otros por encima del dolor lacerante, es tiempo de tomarnos de las manos y caminar unidos de corazón a corazón, haciendo una conexión universal de nobles y generosos deseos para que el corazón de nuestros hermanos deje de gemir en la noche oscura, y alegrémonos todos de sabernos participes de esa unidad magnificente que al estar unidos aún con aquellos que no conocemos nos sentimos y sabemos hacedores del mundo nuevo, bendigamos a todos aquellos que hoy sufren de soledad porque con nuestra mano y con nuestra fuerza los unificaremos y alcanzarán la noble visión constructiva de la soledad que se traduce en; aquí estoy amando construyendo y elevando a mi hermano que tiene los ojos incapaces de ver que la soledad en realidad es un estado profundamente elevado porque es ahí en donde conozco en su totalidad todo aquello que intuyo, que existe y que lo percibo como un universo hacedor".
Es diferente, muy diferente, el verdadero significado de la soledad como un acto creativo, al significado de un dolor por no estar unido a los demás humanamente y a toda la creación perfecta, por ello hoy afirmo con bondad que la soledad viene de lo alto para que nos descubramos, dése a nuestros hermanos y así unidos con ellos nos unamos a la totalidad permanentemente.
Alegría júbilo y paz en vuestros corazones y que el instante de la auténtica soledad se dé en cada corazón, para que unamos nuestras manos, corazones y mentes en la edificación del mundo que nos ha correspondido vivir, luz a cada corazón.
Damatos Uliaz, servidor de la cuarta dimensión.
Texto canalizado por el Maestro Alfredo Julio de 2008
Simbolo para sanar el vacio existencial
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